Te invito a soñar conmigo.
Desgasta tu incontrolable pasión por controlarlo todo y sumérgete conmigo en el maravilloso mundo de la posibilidad de amarnos. Desata tu inocente rienda esparcida en mil bridas de frenos sin razón y vuélvete locura, desenfreno y pasión entre mis brazos. Derrite la esencia misma del metal que enmascara mi corazón en coraza endurecida por los días de ausencia en tu compañía y las noches de presencia en extrañarte. Desenvuelve mi mundo de realidades en tu mundo de juguete rompiendo el celofán que torna invisible el trasluz incipiente de madrugadas aún vírgenes de nuestra mutua compañía.
No temas soñar aunque no es gratis como todos dicen. Soñar nos cobra el impuesto a darnos de cara contra la realidad de sabernos lejos y no sabernos juntos. Aunque si no pagamos el impuesto y seguimos soñando, todo puede seguir sucediendo.
No temas precipitarte conmigo a la enorme anchura de mis anhelos y de tus temores, para así construir con mis temores tus anhelos y destruir con mis anhelos tus temores. Solidifica en tu entorno la enorme blancura de tu piel en pensamientos, elévame a la altura impoluta de tus deseos y siéntete libre de pensar que, libre vos, esclavo yo, podemos crecer y soñar, despeñándonos por abismos de pasión en madrugadas eternas, que no contemplen más que la imaginada desnudez inmaculada de tu cuerpo alrededor del mío, enlazados como enredadera a la veraniega pared, destellando sudores en rocío y prometiéndose amor eterno en la soledad de nuestros pensamientos…
Hasta que el día o el miedo nos separen…
Desgasta tu incontrolable pasión por controlarlo todo y sumérgete conmigo en el maravilloso mundo de la posibilidad de amarnos. Desata tu inocente rienda esparcida en mil bridas de frenos sin razón y vuélvete locura, desenfreno y pasión entre mis brazos. Derrite la esencia misma del metal que enmascara mi corazón en coraza endurecida por los días de ausencia en tu compañía y las noches de presencia en extrañarte. Desenvuelve mi mundo de realidades en tu mundo de juguete rompiendo el celofán que torna invisible el trasluz incipiente de madrugadas aún vírgenes de nuestra mutua compañía.
No temas soñar aunque no es gratis como todos dicen. Soñar nos cobra el impuesto a darnos de cara contra la realidad de sabernos lejos y no sabernos juntos. Aunque si no pagamos el impuesto y seguimos soñando, todo puede seguir sucediendo.
No temas precipitarte conmigo a la enorme anchura de mis anhelos y de tus temores, para así construir con mis temores tus anhelos y destruir con mis anhelos tus temores. Solidifica en tu entorno la enorme blancura de tu piel en pensamientos, elévame a la altura impoluta de tus deseos y siéntete libre de pensar que, libre vos, esclavo yo, podemos crecer y soñar, despeñándonos por abismos de pasión en madrugadas eternas, que no contemplen más que la imaginada desnudez inmaculada de tu cuerpo alrededor del mío, enlazados como enredadera a la veraniega pared, destellando sudores en rocío y prometiéndose amor eterno en la soledad de nuestros pensamientos…
Hasta que el día o el miedo nos separen…

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