Vagabundo de la web

Se me perdio el pass del otro, asi que me puse a vagabundear por la web delirando un poco. Y salio esto... resurreccion navideña en los finales del 2009...

domingo, octubre 15, 2006

La potencialidad de tu ser sobrepasa el holgado manto de tu falda. Se adentra en la faja de tus interiores pudorosos, ultrapasando en profundidad la epidermis sin mácula de tu vientre. Horada dermis e hipodermis en gloriosos destellos, no lo detienen músculos ni tejidos. Está latente en tu ser indómito y propio de mujer consagrada a ser mujer.

Todo tu ser es de madre.

Incubas en tu ser la cuna perfecta donde se dará forma al futuro de mi simiente. Sitio infalible de funciones e inmaculado de pareceres, donde cobijamos nuestros más profundos sentimientos y adonde quisiéramos volver aunque fuera por segundos y adonde jamás iremos nuevamente aunque poseamos todos los tesoros de la tierra y los cielos.

Tus campos vírgenes de ser cultivados, que un día serán vencidos por los embates amorosos de quien te merezca, esperan ansiosos en entrenamiento mensual la gloriosa dicha de saberse portadores de nueva vida, de nacimiento sin par. Adornan su rosado interior lechos de sangre pura que alimentarán a quien no podrá hacerlo y que años después alimentará esa misma sangre de orgullo y satisfacción.

Eres, mujer, potencial de vida. Eres campo virginal de cultivo ancestral donde floreció mi ser y florecerá mi descendencia. Tienes intrínseca la inveterada constumbre de regalar vida a quien se anide en tu lecho y de defenderlo hasta la muerte con la última gota de sangre de tu pertenencia a este mundo, porque tuyo será el fruto de ese vientre inmaculado y mía la simiente que le de vida.

Maravilla en la tierra, poder dar vida y mantenerla dentro tuyo, crecerla en cada bocanada de aire que le prestas, darte de beber en diario sacrificio que no conoce pausas, latido por sus latidos, impresiones de una vida que se guiará desde lo más recóndito de tu ser en el vía crucis de su transcurrir en este valle de lágrimas donde lo único preciado es tu lecho en flor, tu cuna de carne y sentimiento, tu vientre prodigioso.

No se que puedo dar a cambio de lo que das. Solo veneración y promesa de tenerte, mujer, en lo más alto de mi admiración, de mi consideración y de mi deuda de amor. Porque de mujer he venido, y a mujer daré mi vida. Y la vida que regale mi vida.