
El sol me recuerda a tu piel, calida y permanente, humedeciendo de sudor mis mejores ganas de tenerte. Me reverbera en la epidermis la relacion luctuosa de tus ganas esperando mis ansias truncandose en la extrema catarata de distancias que nos separan en esta decembrina manana que trasunta en ahogados gemidos acallados por el rumor de la ciudad, de tu ciudad y de la mia...
Ni sol ni nubes me daran la humedad de tu piel en la mia. Ni entronizantes gritos del recuerdo como los que me emitias bajo la piel de mi impetu hace dos meses, ni el ensueno de amanecer con la llovizna en el rostro me pegaran el recuerdo del rio a tus pies y el puente en tus ojos, la ciudad en oropeles de espanto que tronaban a tus espaldas en motores de taxis y colectivos grises y asustaban en mis cielos de pueblerina costumbre, asombrado por tu piel en mi piel.
Que sol quemante el de hoy... como tu piel en la mia aquella vez...

1 Comments:
Hay que tener presente
que el estar ausente
no anula el recuerdo
ni compra el olvido
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